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Deja de atropellarte con la intensidad de tu cabeza

  • 7 abr 2017
  • 2 Min. de lectura



¿Eres de los que vive en constante competencia contra el tiempo porque siente que su día no le alcanza para nada? ¿Tienes que estar en permanente contacto con la gente de tu empresa vía mail? ¿Te parece una pérdida completa de tiempo tomarte unos minutos para redactar tus mensajes?


Seguro que sí. Sé que hay muchas personas que funcionan de esta forma. Tienen tanto que hacer durante su jornada laboral, que tratan constantemente de ir al ritmo de su cerebro para redactar mensajes que supuestamente no les hagan perder tiempo.


La velocidad de la agenda los lleva a escribir sin ponerse a pensar en lo que tienen que decir, pero no funciona así. Pensar, hablar y escribir es muy diferente.


Así que para. Espera unos segundos. Haz una pausa. Respira. Organiza las ideas de forma breve. Esos mensajes casi eternos, llenos de reiteraciones son cero eficientes. Esto hace que al final escribas más de lo necesario y que las ideas se mezclen y sean confusas.


Tenlo muy presente. No es necesario ser redundante. No por mucho repetir, un texto va a quedar más claro. Al contrario. Esto genera un mensaje impreciso. Lo que quiere decir que tus ideas prácticamente se pierden pues tu lector se aburre y no lee hasta el final. Si te expresas de manera simple, breve y sencilla, será mucho más factible que te sigan.


Es importante modificar nuestra manera de entender el proceso de redacción. El punto no es seguirle el ritmo a la mente. El punto es asimilar que el proceso de escribir es otro cuento completamente diferente.


Un mail bien pensado se escribe fácil y es de una eficacia contundente. Si entiendes la manera correcta de enfocar la redacción de mensajes, te darás cuenta rápidamente de la gran herramienta que tienes en tus manos.

 
 
 

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